El Porsche 718 Cayman GTS es una versión del
718 Cayman 2016 con 366 CV de potencia. Tiene tracción trasera y el cambio puede ser manual o automático. Su precio es 88 506 euros, por lo que cuesta más que un
Audi TT RS de 400 CV y menos que un
Jaguar F-Type Coupé de 381 CV (
ficha comparativa).
Está desarrollado sobre la base del 718 Cayman S, con respecto al que tiene una serie de mejoras y cambios estéticos. De la versión descapotable del 718, el 718 Boxster, también hay variantes GTS (
más información).
Al motor —de cuatro cilindros y 2,5 litros de cilindrada— se le han hecho modificaciones en el
turbocompresor de álabes de posición variable (el compresor es más grande y la presión ha aumentado de 1,1 bar a 1,3 bar) e instalado unos nuevos colectores de admisión para elevar la potencia desde 349 CV hasta 366 CV. En el
Cayman GTS 2014, Porsche utilizaba un motor
atmosférico de seis cilindros que daba 340 CV, 26 menos.

El par máximo es 10 Nm menor en la versión con cambio manual que en la automática y se obtiene durante un intervalo más amplio (desde 1900 hasta 5500 en vez de 5000 rpm). Los 17 caballos de potencia adicionales de las versiones GTS logran una mejora notable en la aceleración de 0 a 100 km/h en la versión con cambio automático (
ficha comparativa).
Es un motor con un empuje intenso cuando se superan, aproximadamente, unas 3700 rpm. El sonido que produce se puede modificar pulsando un botón. En el apartado de
Impresiones de conducción damos más información sobre estos y otros detalles.
El GTS tiene de serie otros elementos que en el resto de versiones hay que pagar aparte: el Porsche Torque Vectoring (PTV), que es un sistema de gestión del par motor en cada rueda trasera mediante los frenos que facilita el mantenimiento de la trayectoria en curva. Y la suspensión con amortiguadores de dureza regulable (PASM); también se ofrece, como opción, una variante deportiva de esta supensión que tiene muelles más firmes y que reduce la altura de la carrocería 10 mm.
Los casquillos de sujeción del motor y la caja de cambios son activos (PADM, de Porsche Active Drivetrain Mounts). Su dureza varía para mejorar el confort (con un ajuste blando) o para reducir las interferencias en la trayectoria (con un ajuste duro).
Los frenos son los mismos del Cayman S (330 x 34 mm delante y 299 x 20 mm detrás). Unos discos de freno carbocerámicos se pueden pedir por 8348 € en la versión manual y 8041 en la automática (que paga menos impuesto de matriculación al emitir menos CO2).

Exteriormente, el GTS se diferencia de otras versiones de la gama porque tiene varios elementos pintados en color negro: los logotipos de la parte posterior y las puertas, una parte de los faldones de ambos paragolpes, las dos salidas de escape y las llantas, que son de 20 pulgadas. Adicionalmente, las carcasas de los faros y pilotos van tintados con un tono más oscuro.
En el interior, Porsche ha utilizado profusamente la Alcantara, que cubre el volante, la consola central y los reposabrazos. Los asientos, que también están tapizados en su parte central con este material, tienen el logo GTS bordado en el reposacabezas y regulaciones eléctricas en dos direcciones.
Exterior e interior son personalizables a gusto del comprador. Las posibilidades son grandes (como también lo puede ser la factura). En el
configurador de Porsche se puede «jugar» con colores y tipos de tapizado. Y en
nuestras fichas de equipamiento, ver todos los opcionales posibles y su coste.
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Porsche 718 Cayman GTS (2016) | Impresiones de conducción[/h]
hace 5 horas |
Alfonso Herrero (
@alf_reguart)
De la posición al volante de este modelo hay información profusa en el
artículo del 718 Cayman. Uno de los 718 GTS que he conducido tenía unos asientos —que Porsche llama «deportivos Bucket»— cuya única regulación era longitudinal; son asientos cuyo confort es menor, porque están menos mullidos y los soportes laterales sobresalen más para proporcionar mayor sujeción.
En el circuito de Ascari he comprobado, una vez más, la excelente puesta a punto del cambio automático PDK. En su programa más deportivo —llamado Sport+— cambia de marcha en el momento preciso en el que lo haría el conductor y convierte a las levas en casi un adorno.
El cambio manual tiene una palanca con buen tacto, tirando a duro, y recorridos cortos. Y dispone de una función que hace
doble embrague en las reducciones de manera automática.

El motor de 366 CV comienza a empujar con intensidad a partir de unas 3700 rpm hasta las 7500 rpm, que es el límite de giro. El sonido del motor se puede variar pulsando un botón, dado que Porsche monta el escape deportivo de serie en el GTS.
La dirección eléctrica permite guiar el coche con precisión. Este tiene reacciones neutras, sin una tendencia clara al
subviraje ni al
sobreviraje. La suspensión es dura y su capacidad de absorción, grande. Di solo 6 vueltas al circuito, las dos primeras de reconocimiento a un ritmo «traquilo». Con ese uso, que no fue muy exigente, los frenos no se resintieron.
Cuando probemos el coche durante más tiempo ampliaremos estas breves impresiones. Pero la sensación que me ha dejado es muy parecida a la que describí en la
prueba del Cayman GTS de 2014.