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You remember of course when Ford threatened to sue Ferrari for naming their 2012 Formula 1 car the F150 thus potentially confusing America's pick up truck buyers.
There was no confusion in Geneva when Ford produced a wall sized poster proclaiming, in Ferrari-esque logic, the new GT as the ultimate Ford.
Evidently Ferrari was about as amused, just as Ford had been about the F150 and the poster was replaced overnight.
For our part, we'd be perfectly happy to see LaFerrari battle LaFord at LeMans.
Muito muito boa evolução. Conseguiram manter o charme.
Não é fácil não estragar um ícone destes.
Ainda assim prefiro de longe o 1º. Que maquina infernal [br]
Quiero empezar con una pequeña tragedia: Yo solía ser un fan de la Fórmula 1. Aunque no sea mi culpa, me perdí los días gloriosos de Senna, Lauda, Piquet y Prost, pero sí recuerdo la emoción del estreno del equipo BMW Williams en el año 2000. Y aunque Ralf Schumacher y Juan Pablo Montoya y el joven Jason Button no fueron capaces de luchar igual a igual con la gente de Ferrari en los primeros años del siglo, fue un deporte realmente excitante de seguir. Pero la pasión empezó a desvanecerse pronto, tanto para mí como para muchos otros, sospecho. Para mi el problema no tuvo que ver con el constante río de rumores de pilotos y equipos, sino esa sensación de que la Fórmula 1 llegó a su zenith hace ya bastante tiempo, y los organizadores ahora están centrados en adulterar constantemente el producto para mantener el interés en el mismo.
Esta misma sensación de melancolía me volvió a recorrer el cuerpo cuando hace escasos días me encontré en Detroit con el Ford GT Concept. Tengo la sensación de que estamos llegando a la forma definitiva del hiper deportivo de motor central. No quiero decir con esto que estemos llegando a un punto en el que los futuros hiper deportivos vayan a ser menos potentes, influenciados por esa obsesión global por medir prestaciones en circuito. La potencia seguirá en incremento. Pero en términos de diseño, el tipo específico del hiper deportivo parece haber llegado a su zenith sin más opción de decaer en el futuro más próximo.
Si prestamos atención al árbol lógico que se esconde detrás de un coche como el Ford GT Concept, encontramos un enfoque sencillo: Es un una versión homologada del coche con el que Ford espera correr en Le Mans en 2016 en la categoría GT. Así que las prestaciones en circuito son la razón de ser del vehículo. Naturalmente, existen ciertos parámetros fijos: el coche tenía que ser de motor central, con las ruedas cubiertas en su parte superior, y tener capacidad para dos adultos. La carrocería tenía que maximizar la eficiencia aerodinámica y la carga y la refrigeración. Comparado con cualquiera de estos aspectos, la preferencia de la estética sobre los mismos siempre saldrá perdiendo.
Car and Driver demonina el Ford GT Concept como "una pieza de diseño maravilloso, de pensamiento avanzado". Hay algo de verdad en esta declaración: El Ford GT ha tomado el hiper deportivo y lo ha llevado más cerca que nunca al "diseño definitivo" que nunca. Su forma la definiría como un doble delta. Visto desde arriba, el coche está conformado por dos triángulos que interseccionan. Uno empieza en el paragolpes delantero y apunta hacia atrás, y el otro empieza en el paragolpes trasero y apunta hacia adelante. En la intersección de ambos triángulos se encuentra el habitáculo y el espacio para el motor. La idea de este diseño pasa por maximizar el flujo de aire. Desde el frontal a través de las ruedas delanteras. Del lateral a través de los laterales de las ruedas posteriores, para llegar a la parte trasera. Prácticamente puedes ver al aire doblarse a los deseos de las formas de la carrocería. Tomando como principio el tener que tener ruedas cubiertas (sino tendríamos un Caparo T1), el Ford GT Concept es una excelente implementación de ese concepto de doble delta, la forma perfecta para el hiper deportivo.
En todo caso, que esa sea la óptima forma para un coche prestacional no hace que el diseño del Ford GT Concept sea una gran obra estética. De hecho, lo que hace al coche aerodinámicamente superior es al mismo tiempo la razón de la decaída de la estética del vehículo. En su búsqueda de la eficiencia, el coche parece partido en dos piezas. En la vista lateral yo diría que parece una serpiente a punto de devorar un triciclo. El coche está conscientemente distorsionado, con la cabina retrasada respecto al espectador e inclinada hacia atrás, hacia un punto entre las ruedas traseras, creando la impresión de que está desalineada 15 grados respecto a la línea media del coche. Además se agrega un golpe visual en la espina dorsal del coche que crea la sensación de que tiene escoliosis.
Los diseñadores de Ford debieron darse cuenta del problema, pero no tuvieron oportunidad de solucionarlo. Si deliberadamente hubieran querido crear un coche que parece desalineado, les daría la enhorabuena por su coraje. Pero si la realidad es que las decisiones se tomaron por el peso de la aerodinámica en el diseño del coche, entonces ya no estoy tan convencido del mérito de los diseñadores. Siempre soy muy cuidadoso a la hora de valorar un diseño de coche o edificio cuando sé que las prestaciones han vencido al diseño. Es una situación que limita la capacidad de expresión artística del diseñador. Más importante si cabe es señalar que esta situación empuja a todos los participantes en el proyecto a evolucionar hacia una solución basada en las inmutables realidades aerodinámicas en lugar de evolucionar a partir del sentido del gusto estético. Es la misma razón que se esconde tras el hecho de que muchas iglesias góticas francesas tengan interiores prácticamente idénticos, marcados por una metodología constructiva que tenía como resultado siempre la misma solución.
En todo caso, me gusta el Ford GT Concept. Me gusta estudiar sus formas, sus canales para el aire a través de su carrocería. Me gusta imaginar la inteligente puesta en escena de soluciones para trabajar el aire. La melancolía experimientada a la hora de verlo por primera vez no tiene que ver con estar mal diseñado, sino por el hecho de que muchos otros coches irán por los mismos derroteros estéticos. Y es que si los diseños de coches de Pagani, Koenigsegg o McLaren empiezan a ser cada vez más similares es por esta misma razón de que nos estamos acercando al diseño óptimo. Y es que el diseño óptimo también es un diseño uniforme para todos.
This is a really interesting design. Years ago I used that adjective for another blue prototype created under Moray Callum’s direction—Mazda’s Ibuki (Tokyo, 2003). Misinterpreting my use of the word, Callum turned on his heel and walked away because he thought I was being dismissive. I wasn’t. “Interesting” is the highest praise I can give a show car, suggesting that it’s not just another predictable and consensual design of no major consequence, but instead something innovative, with enormous potential. The third-iteration Ford GT is, thus, quite interesting.
I tend to think of the Ford GT40 as the last of the dedicated racing sports cars that you could imagine taking on the road. It wasn’t, because the McLaren F1 that won Le Mans its first time out was, in fact, primarily a road car. Ford’s original GT40 was just about the last pure racer with a full-width windshield, suggesting a cabin in which two people could travel comfortably and converse as they did so. They couldn’t, but at least the notion was there, as it had been in the racing Mercedes 300SLs and various early Ferrari GTs. Current racing prototypes have tight canopies more suitable for single-seat fighter planes, a place in which to accomplish a mission but definitely not a convivial place for two travelers. Who can imagine taking a Porsche 919 or an Audi R18 on a road trip?
The new Ford GT cabin is indeed pretty narrow, but when I saw the seating buck at Ford’s design center after the Detroit show unveiling, I was impressed by the simplicity and cleanliness of the whole and thought it looked comfortable enough for a pleasant road trip. I hope one day to find out, but in the meantime it’s enjoyable to just think about doing it. The way the doors pivot up out of the way makes regular use seem reasonable, much more so than with BMW’s i8, for example.
Good as it is, this is not yet a fully finished design. The down-in-the-basement secrecy under which it was developed prevented the designers from standing well back to consider their work, and I’m confident that now that it’s a public property, this Ford GT will be refined and the rather heavy-looking front will be lightened visually. Even if it isn’t, this remains an exciting shape and an exciting idea: Ford going back to international racing is wonderful, even if American enthusiasts have waited too long to see it.
Porque é que está em testes?![]()