"(...)El segundo es el verdaderamente importante: vigilar que sea el conductor el que realice la operación de soplado en el alcoholímetro y no un acompañante. Por ahora, la única solución factible es una cámara y una caja negra de registro de datos a las que solamente las fuerzas de seguridad y los fabricantes podrían tener acceso, en supuestos como un accidente, de manera que no se violaría la normativa de protección de datos.
El alcoholímetro a bordo -que medirá con precisión el nivel de alcohol en el aire exhalado- se implementará como dispositivo de seguridad 18 años después de que la extinta marca sueca de Saab presentase un dispositivo llamado "Alcokey" y lo montara en 100 unidades de taxis de los 9-3 y 9-5 de la época. Un solo año después, Volvo también presentó un dispositivo similar llamado "Alcoguard", montándose como un opcional en el antiguo S80."