Novo Santana 350 1.6 Hdi JLX - Belo exemplar.
La firma de Linares continúa evolucionando el antiguo Vitara, ahora con la inclusión de un nuevo y acertado propulsor y otra serie de cambios que en conjunto provocan la pérdida de la mayor parte de la herencia del modelo primitivo, para conseguir un producto mucho más atractivo de lo que pudiera parecer a simple vista. Por Francisco Díaz
La firma de Linares continúa evolucionando el antiguo Vitara, ahora con la inclusión de un nuevo y acertado propulsor y otra serie de cambios que en conjunto provocan la pérdida de la mayor parte de la herencia del modelo primitivo, para conseguir un producto mucho más atractivo de lo que pudiera parecer a simple vista.
Durante el transcurso de la II Concentración Santana y para la realización de la última Ruta de los Bandoleros que publicamos en este mismo número, hemos podido disponer de dos unidades del nuevo Santana 350, que incluyen, como veremos, numerosos cambios.
El aspecto más importante es, quizá, la nueva motorización escogida para este modelo. De la gama desaparece el propulsor de gasolina de origen Suzuki, mientras que para la versión diésel se sustituye el conocido 2.0 HDI de origen PSA por otro propulsor de la misma firma pero de concepción más moderna, en este caso un 1.6 de 16 válvulas y alimentación por medio de raíl común, que desarrolla la misma potencia, 90 CV, pero que estimamos mucho más adecuado para este modelo. Este nuevo propulsor cumple ya con la Norma anticontaminación Euro IV, y ayudado por un ligero alargamiento de los desarrollos otorga al vehículo una mayor sensación de agilidad. A pesar de su arquitectura multiválvulas cuenta con buenos bajos y mueve con ligereza el contenido peso del conjunto, siendo además menos pesado que el anterior propulsor, lo que se agradece en las reacciones de la suspensión delantera. Además, como hemos podido comprobar, los consumos son realmente ajustados, y en una utilización normal se aproximan mucho a las cifras homologadas, más cercanas a las de un turismo diésel que a los habituales en la mayoría de todoterrenos. Aunque nada más arrancar y al ralentí resulta algo ruidoso, una vez en marcha apenas se escucha desde el habitáculo haciendo olvidar al conductor que lleva un turbodiésel, especialmente si tenemos en cuenta su excelente respuesta. Probablemente nos encontremos ante el propulsor más acertado que nunca haya equipado este modelo, por su excelente relación entre prestaciones y consumos.
Pero con ser el más importante, el cambio de propulsor no es el único introducido. La caja de cambios y la tránsfer de origen Suzuki son sustituidas por otras de la firma alemana ZF, aunque se montan en la propia factoría de Linares. De esta forma la marcha atrás está situada ahora a la izquierda hacia delante, junto a la primera, y no enfrentada a la quinta como era habitual en este modelo, mientras que la única pega que podemos achacarle es que con la nueva tránsfer no es posible insertar la tracción total en marcha, debiendo estar detenido el vehículo.
En el interior también encontramos muchas novedades. Los relojes cuentan ahora con el fondo blanco y la grafía en rojo, mientras que la resolución de la consola central se ha modificado totalmente, contando ahora con un aspecto más moderno. Por otra parte los asientos son reclinables en todas las versiones.
Las dos unidades que hemos tenido la oportunidad de probar, contaban con algunas modificaciones con respecto a los modelos de serie: muelles tres centímetros más largos, amortiguadores más enérgicos, y neumáticos BF Goodrich Mud Terrain en medida 215 / 75 R 15. Con estas modificaciones el vehículo gana unos cuatro o cinco centímetros de altura, solventando uno de sus tradicionales hándicap, y se convierte en un juguete muy divertido y eficaz fuera del asfalto, gracias a la ligereza del conjunto y a su buena potencia. Es verdad que la reductora sigue siendo algo larga, pero por otra con ella insertada en pista dispondremos de un cambio cerrado muy efectivo, y que ayudado por las modificaciones en la suspensión permite rodar muy rápido incluso por caminos muy rotos. En este momento Santana estudia la posibilidad de llevar a la serie estas modificaciones al menos como opción.
Por último diremos que la gama está disponible con las habituales carrocerías de cinco o tres puertas, esta última con los tres tipos de techo habituales: lona, fibra - en este caso con la capota de tipo "canadiense" y chapa, y los precios oscilan entre los 14.803 y los 17.478 euros.
IN: Revista Auto Aventura